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Diálogo social como instrumento que aporta a la democracia y al desarrollo sostenible


Desde la mirada de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Diálogo Social –tripartito (Empleadores, Trabajadores, Gobierno) o bipartito (Empleadores-Trabajadores)– es una herramienta clave para promover el “Trabajo Decente”. También es transversal para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) propuestos en la Agenda 2030, aprobada el 2015, por los países miembros de la Organización de Naciones Unidas (ONU). En esa perspectiva, nuestro país vive un proceso.


Nosotros nos aproximamos al diálogo social desde las relaciones laborales, pero sin embargo estamos llegando a la conclusión que el diálogo social es un instrumento que por esencia aporta a la democracia y al desarrollo sostenible de las sociedades. Es una consecuencia de la calidad del diálogo social el nivel de conflicto y cohesión que existe en una sociedad


Nuestro modelo de relaciones laborales contribuye muy poco al equilibrio entre empleadores y trabajadores, por lo mismo, no tiene el efecto redistributivo que reconoce por ejemplo la OCDE al diálogo social y la negociación colectiva entre actores laborales, es por ello que el marco regulatorio, en el nivel constitucional, deben establecer los elementos básicos sobre los cuales se tienen que construir esas relaciones.


Por su parte, en el mercado laboral, las fallas asociadas a información y coordinación entre oferta y demanda, pueden generar asignaciones que no son óptimas desde el punto de vista social, por ejemplo, generando desempleo o subempleo indeseablemente altos.



Estas fallas pueden adicionalmente llevar a la precarización laboral, siendo por ejemplo la informalidad una alternativa viable ante el desempleo. Además de lo anterior, si el balance de poder está desnivelado hacia el empleador en negociaciones salariales (otra falla de mercado), las remuneraciones de los trabajadores estarían muy por debajo del aporte efectivo del trabajador a la producción. Más aún, la literatura reciente muestra que el poder de mercado en mercados laborales tiene efectos no despreciables de bienestar en las familias y que, además, es uno de los principales factores que explican un deterioro de participación del trabajo en el ingreso total (respecto a la participación del ingreso del capital).


En este contexto, la FEN-UAH, ha estimado necesario incorporar al debate constitucional determinados aspectos que deberían considerarse para la articulación y consagración del diálogo social y mercado laboral, en la próxima Carta Fundamental.


Al respecto, la UAH propone que sean objeto de discusión los siguientes temas:


1) El diálogo social necesita tener un reconocimiento en la nueva Constitución Política porque es un mecanismo de mínimo reconocimiento a los actores, que se reconozca que hay actores distintos y además instala un modo de convivencia de aceptar y procesar diferencias.


2) Se deben considerar como pilares del diálogo social a las organizaciones de empleadores y trabajadores fuertes e independientes con firme voluntad política de dialogar; el respeto de los derechos a la libertad sindical y negociación colectiva y el apoyo del Estado asumiendo un rol activo.


3) En el establecimiento de procesos institucionales se debe incorporar el diálogo social, como lo es en el derecho a la negociación colectiva efectiva, que sea obligatoria, que sea simétrica, en las cuales las partes tengan derechos iguales.


4) Se debe reconocer la negociación colectiva como un derecho humano, por un tema de acceso a mecanismos de protección y de tutela combinándolo con el derecho a organizarse y el derecho a huelga.


5) Se deberían ampliar los contenidos de la negociación pues normalmente están reducidos a temas salariales.


6) La institucionalidad en el mercado laboral debe contemplar un balance de poder entre el trabajador y el empleador de manera que el salario esté en función del trabajo que se realiza y las capacidades que se fueron adquiriendo y potencializando en el tiempo.


7) La existencia de políticas que ayuden a la inserción laboral de los individuos desempleados como, por ejemplo, políticas de capacitación, información, y de apoyo a minorías, entre otras.


8) Los ingresos debieran permitir, al menos, cubrir las necesidades básicas de un individuo o de un hogar.


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Propuesta Normativa (Derechos Fundamentales)


El derecho al trabajo y su protección asegurará e implementará mecanismos de diálogo social en el ámbito de las relaciones laborales y en la Administración Pública, promoviendo instancias de cooperación, respecto, promoción y regulación de aquellas, en la forma que determine la ley.







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